Los beneficios de los peluches para los niños

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Los beneficios de los peluches para los niños

Los peluches son una compañía casi constante para los niños pequeños, siendo de gran relevancia para su desarrollo cognitivo. Así, los peluches forman parte de su vida desde los 6 meses hasta los 6 años, aunque son imprescindibles y se convierten en sus juguetes de apego entre los 7- 8 meses y los 2 y ½ años de edad aproximadamente.

Además, los beneficios que estos peluches tienen para ellos son trascendentales y van más allá del uso decorativo, convirtiéndose en algo casi imprescindible en muchos momentos de su vida. Veamos a continuación los beneficios de los peluches para los niños.

Beneficios de los peluches para los niños

Les ayudan a expresar sus sentimientos

Los peluchesayudan a los niños a expresar sus sentimientos, especialmente a los más pequeños, que no pueden regular ni reconocer fácilmente lo que les ocurre. Así, y depositando esos sentimientos en el peluche, los niños pueden expresar fastidio, placer, cariño, cansancio, enfado, etc.

Especialmente, los peluches ayudan a los niños a calmarse en momentos de estrés o ansiedad, por ejemplo durante una visita al pediatra, cuando se sienten mal o están enfermos, etc. No te pierdas este artículo de Pili Rodríguez de elblogdetubebe.com sobre cómo calmar el estrés en los niños.

También son compañeros infalibles a la hora de dormir, situación que muchas veces no consiguen si no están abrazados a su peluche favorito. De hecho, el peluche favorito de nuestros hijos les permite conciliar el sueño profundamente.

Facilita el desarrollo de las habilidades sociales

Los peluches les ayudan a aumentar la confianza en sí mismos. De este modo, pueden desarrollar y mostrar sus emociones y fomentar los primeros vínculos sociales.

En este sentido, es importante recordar que los peluches representan una extensión de los padres para el niño. Por lo tanto, estar cerca de su peluche favorito reducirá los niveles de ansiedad del niño, aportando sentimientos de confort, paz y seguridad.

Ayuda a desarrollar la imaginación

Los peluches, para los niños, no sólo son una extensión psíquica de sus padres, sino que (como se cuenta en las películas de Toy Story) parecen tener vida propia. En otras palabras, los peluches huelen, se mueven y se sienten cálidos y acogedores cuando están cerca de ellos.

Por ello, hablar con los peluches (preguntarles cómo están) y hacerlos partícipes de la realidad cotidiana de la familia será de gran importancia para los más pequeños. También es fundamental que los niños quieran trasladar el peluche de un lugar a otro tanto dentro como fuera de la casa.

Permite la separación entre madre e hijo de forma armoniosa

Con la ayuda de un peluche, los niños podrán realizar la necesaria separación de los primeros meses
(a partir de los 7/8 meses) evitando así la angustia conocida como angustia del octavo mes, producida por la capacidad del niño de reconocer cuando la madre (o quien cumpla esta función) se aleja o se ausenta por cortos períodos de tiempo dejando a los niños al cuidado de otra persona.

Esta angustia surge como una amenaza para los niños pero, por otro lado, resulta ser esencial para su desarrollo emocional, social y psíquico. En consecuencia, los peluches permiten a los niños afrontar la primera angustia de la separación de sus padres de la forma más agradable posible.

La elección de los peluches

Aunque son muchos los peluches que se pueden ofrecer al niño en cuanto a texturas, tamaños y colores, lo cierto es que será el niño quien elija el peluche que se convertirá en su querido muñeco, también conocido como juguete de apego u objeto transicional, según el doctor Donald Winnicott.

Asimismo, aunque tradicionalmente se piensa en un oso de peluche, hoy en día existen cientos de diseños, y el elegido por el niño puede ser un conejo, un cachorro, un canguro, un mono, etc.

En la mayoría de los casos, los niños eligen peluches con texturas suaves (algodón y tela) y colores suaves (aunque hay excepciones, por supuesto). El tamaño de los peluches puede variar, pero en la mayoría de los casos el peluche no es ni demasiado pequeño ni demasiado grande.

Como se ha mencionado al principio, los peluches son muy importantes para los niños hasta los 2 años y medio, aunque en algunos casos pueden cumplir la función de apego hasta los 6 años. En el caso de los niños, suelen pasar más rápidamente de los peluches a los juguetes rígidos, como coches, trenes o aviones de juguete, mientras que las niñas suelen tardar un poco más en hacer esta transición.

Peluches personalizados

Hay una tendencia a regalar peluches personalizados, con el nombre o las iniciales del propietario bordadas en ellos.

Esto es muy útil, sobre todo si los niños asisten al jardín de infancia o a la guardería. De este modo, no habrá confusión ni pérdida, ya que el nombre o las iniciales del niño estarán bordados en el peluche.

Características de los peluches

Aunque cada niño elegirá el peluche que más le convenga para convertirse en su apego, también es cierto que como padres debemos tener en cuenta ciertas características:

1. Los ojos y la nariz deben estar hervidos y nunca pegados. Esto evitará que los niños se los lleven accidentalmente a la boca y provoquen un accidente doméstico.
2. Hay que evitar los peluches con purpurina, brillo, escarcha o cualquier material que sea llamativo pero que pueda desprenderse fácilmente.
3. Si el peluche elegido contiene pilas, es importante asegurarse de que no se encuentren fácilmente, evitando así que los pequeños las abran y las extraigan.

No te pierdas la amplia selección de peluches de Play Offside, ¡te sorprenderá!

Lavar los peluches

Dado que los peluches acompañan a los niños a todas partes (son arrastrados, pisados y luego metidos en su cama) pensar en un lavado frecuente es una preocupación por parte de los padres. Así, hay dos formas de pensar en el lavado de los peluches de los niños:

Lavado en la lavadora

Se puede utilizar un tipo de lavadora para artículos delicados, así como colocar el peluche en una funda de almohada. De este modo, se garantizará que el peluche no se deforme accidentalmente.

Lavado manual

Es preferible lavar a mano con agua fría y detergente, frotando el peluche en las zonas manchadas. Después se deja en remojo unos minutos, se aclara y se seca a la sombra, escurriéndolo previamente con una toalla.

En ambos casos, y teniendo en cuenta todo lo anterior, es recomendable que el lavado no se haga a la vista de los niños, ya que para ellos el olor (incluso la suciedad) forma parte de su juguete de apego.

Y tú, ¿conocías todos los beneficios de los peluches para los niños? ¡Esperamos tus comentarios y opiniones!

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Artículo escrito en colaboración con Pili Rodríguez, graduada en Nutrición Humana y Dietética, Licenciada en Ciencias y Tecnología de los Alimentos, ambas por la Universidad de Granada. También tiene un Máster en Microbiología por la Universidad Autónoma de Madrid, en la especialidad de Microbiología de los Alimentos.

Puedes encontrar a Pili en https://www.elblogdetubebe.com


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